El tercer nivel tiene una trascendencia única en el proceso de autorealización.
A través de un amplio repertorio de técnicas de meditación, visualización y respiración, el practicante profundiza la conexión con su Yo espiritual.
Se completa el aprendizaje de los símbolos, recibiendo el cuarto y último símbolo que Mikao Usui entregara a sus discípulos.